Te escriben por WhatsApp como sea —audio, texto, hecho un desastre— y el pedido aparece cargado solo. Desde ahí, Ops te dice qué producir hoy, cuándo entregar, cuánto te costó y qué comprar. Todo desde el celular.
Gratis para empezar · sin tarjeta · sin configurar nada
Un motor, muchos rubros — todo lo que se hace a pedido
No competimos con otro software. Competimos con el cuaderno, la memoria y el scroll del chat.
Por eso cada pantalla de Ops tiene que ganarle a eso: menos cosas que recordar, menos cuentas a mano, menos fechas que se pasan.Funciona desde el primer pedido, sin cargar un solo producto. La profundidad la sumás cuando querés.
Reenviás el audio o el mensaje de tu clienta y el agente lo carga estructurado: cliente, fecha, ítems. O lo cargás a mano en segundos.
WhatsApp · agenteEl dashboard del día y el calendario semanal te muestran qué viene, sin scrollear el chat ni revisar el cuaderno.
Dashboard · calendarioLa vista de producción te lista lo que falta hacer y lo marcás listo ítem por ítem mientras trabajás.
ProducciónMarcás entregado y se cierra el loop: el stock se descuenta solo. Lo que ganaste queda registrado.
Entrega · stockHay apps para el chat, apps para la caja y planillas para los costos. En Ops el pedido, la producción y la plata hablan entre sí — ese es el truco.
Lee el audio o el texto de tu clienta —como te escriba— y lo deja cargado: cliente, fecha, ítems y hasta la alergia.
Qué hacer hoy, qué falta, cuándo entregar. No vendés de góndola: producís a pedido, con fecha.
El costo real —con tu mano de obra— y el stock se descuentan solos al entregar. Sin recalcular nada.
Cuando sumás recetas y stock, la operación empieza a trabajar para vos: ves cuánto ganás de verdad y dejás de depender de tu memoria.
Tus productos y variantes con precio. Cargás pedidos al toque y cobrás parejo.
Cargás la receta (o ficha) una vez y sabés cuánto te costó cada pedido — con materiales y tu mano de obra.
Se descuenta al entregar y te avisa cuando un ingrediente está por faltar.
Cruza tus pedidos con tu stock y te arma la lista de lo que falta. Sin recalcular.
Lo que para una repostera son recetas e ingredientes, para una carpintería son fichas y materiales. Elegís tu rubro al entrar y los textos —y hasta el asistente de WhatsApp— se adaptan.
Tu primer pedido puede ser texto libre y recorrer todo el flujo. Sin planillas, sin configurar nada.
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